Oscar Ocaño
Nuestro país tiene, por su multifacética conformación, variadas identidades culturales. Por su extensión, por sus distintas vertientes migratorias, por sus diversas climas y geografías.
El norte argentino tiene, por su parte, una fortísima identidad.
Y en esta zona, Santiago del Estero ocupa un lugar destacadísimo. Decir Santiago del Estero es decir calor, sol, salitre, patio de tierra, horno de barro, mistol, algarroba, y es decir...chacarera.
Cabal expresión musical, definitiva, a través de la cual los artistas nacidos en esa tierra agreste, llevan su mensaje adonde quiera que vayan.
Oscar Ocaño, músico de origen santiagueño, residente hasta hace poco en Buenos Aires, y ahora, definitivamente afincado en Fernández, Santiago del Estero puede, sin dudas definirse en este contexto.
Y prueba de ello es que acaba de lanzar una propuesta discográfica con un título inequívoco: SONCKOYTA CHACARERATA, voz quechua que significa, ni más ni menos, CORAZÓN DE CHACARERA. Sin fundamentalismos musicales pero con la contundencia de la plena identidad santiagueña, este material es la expresión más acabada de su idiosincrasia musical.
Voz clara y potente, Ocaño resulta un referente artístico ineludible en la generación de artistas que ha dado esta provincia desde la década del noventa. Porque soy un destino, Un árbol llamado madre, Colores Santiagueños, sus discos anteriores, dan cuenta de lo que representa este artista para la música popular.
En este trabajo se destaca la calidad de un cantautor popular que parece llegar aquí a su madurez artística, tanto en la faz interpretativa cuanto en la medular elección de los temas, y donde también despliega su faz autoral. Pequeño Angel, dedicado a su hijita, es de una calidez y delicadeza extraordinaria.
Es un desfile por situaciones cotidianas, sus patios, sus personajes, por el devocional amor a la madre provinciana, las cuales están muy bien simbolizadas en el ritmo de las chacareras que pueblan este material .
Ocaño es cultor de la nueva música santiagueña, esa que parece seguir saliendo de las entrañas del monte, pero con una moderna sonoridad. Se nota que Jacinto Piedra, que en este sentido ha marcado a toda una generación de artistas de esa provincia, ha andado rondando por ahí, para marcar una ineludible referencia musical.
Marcelo Mitre en Digo La Telesita, Marcelo Díaz en Lo que el alma piensa, Horacio Banegas en Corazón Salavinero, Peteco Carabajal en Fueguito de la mañana, Franco Barrionuevo en Gustito a Mistol, le ponen su sello autoral, dando cuenta de un renovado cancionero folklórico.
Los renombradísimos músicos invitados no hacen más que aportar calidad a la propuesta: Antonio Tarrago Ros, Quique Ponce, Paco Garrido, Argentino Luna y Héctor Trabuco González.
Dice Oscar Ocaño, refiriéndose a su obra musical.
“ El espíritu santiagueño anda rondando en mí. Me inquieta, me conmueve e invade todo mi ser. Esta tierra agreste, doliente, dura, es el más bello paisaje que mis ojos son capaces de ver, y es la que le da sonido a mi garganta para cantarle, vivirla, recrearla, y homenajearla en cada canción. Porque que otra cosa soy yo, sino el fruto de mi madre, ...que es Santiago del Estero. A ellas, que son los mismo, les entrego...mi Sonckoyta chacarerata , corazón de chacarera”.
Está todo dicho.
Adriana Zerrizuela